Egipto pide un cambio. Más de un millón de personas protestaban ayer en varias ciudades del país Barack Obama le recomendó al presidente no postularse en septiembre y él obedeció | El gobierno les sirve, pero el pueblo los respeta
2-2-2011
EL CAIRO | AP, AFP, ANSA Y THE NEW YORK TIMES
Más de un millón de manifestantes egipcios le exigieron ayer al presidente Hosni Mubarak, al grito de «¡Que se vaya! ¡Que se vaya!», que abandone el poder de inmediato. Él se negó a dimitir, aunque renunció a buscar la reelección en septiembre.
El presidente, en el poder desde hace casi 30 años, anunció en la noche de ayer que no se presentará a las elecciones de septiembre, en un discurso a la nación tras una jornada en la que más de un millón de egipcios salieron a la calle por todo el país para exigir su renuncia.
«No contaba presentarme a un nuevo mandato presidencial», dijo Mubarak en una declaración de una decena de minutos, en tono muy grave.
Según el diario estadounidense The New York Times, el presidente estadounidense, Barack Obama, uno de los mayores aliados de Mubarak, de 82 años, le pidió que renunciara a presentarse a las elecciones presidenciales, tras una semana de protestas en Egipto, que habrían dejado más de 300 muertos, según cifras de las Naciones Unidas.
Egipto, el más poblado de los países árabes (80 millones de habitantes), es un aliado de Occidente y administra el Canal de Suez, esencial para el aprovisionamiento petrolero de los países industrializados. Es, además, uno de los dos países árabes (el otro es Jordania) que firmó un tratado de paz con el Estado de Israel.
Mubarak agregó en su discurso de ayer que trabajará durante «los últimos meses del periodo actual» a fin de dar los «pasos necesarios para la transferencia pacífica del poder». Y le pidió a la oposición que se preste al diálogo.
Luego, en un mensaje que encendió aun más a los manifestantes que coparon ayer todo el país, y que pretenden quedarse en sus lugares hasta su renuncia definitiva, manifestó: «Este es mi país. Aquí he vivido, he luchado por esta tierra y he defendido su soberanía y sus intereses. ¡Moriré en la tierra de Egipto!».
Además, definió las protestas como «actos lamentables». Y advirtió que «la realidad obliga a ciudadanos y dirigentes a elegir entre el caos y la estabilidad». En tanto, en las calles, se escuchaban los cánticos: «Abajo Mubarak, todos contra Mubarak», «¡Que se vaya!».
La Respuesta. Tras el discurso de Mubarak, los manifestantes seguían reclamando su renuncia y permanecían en horas de la noche en la céntrica plaza Tahrir, en El Cairo. «El presidente es muy tozudo, pero nosotros lo somos más», declaró a la gente uno de los líderes de las manifestaciones por un altavoz.
Al menos 500.000 personas se concentraron en Tahrir con motivo de la llamada «marcha del millón», convocada por la oposición para sacar a las calles a un millón de personas. Finalmente más manifestantes le pidieron a Mubarak que dimita, violando el toque de queda que comienza a las 15 horas.
En Alejandría, la segunda ciudad del país, entre 400.000 y 500.000 personas desfilaron por las calles. En otras ciudades, se manifestaron al menos 110.000 personas, según los servicios de seguridad.
En la multitud había familias enteras, con niños que jugaban a «la guerra». Los transeúntes aplaudían al pasar delante de un maniquí que representaba al mandatario colgado, con una estrella de David en la corbata y fajos de dólares en los bolsillos. Muchas personas cantaban canciones de la legendaria Umm Kalzum, sentadas y agarradas de las manos.
Algunos grupos hicieron hogueras para enfrentar la fría noche de El Cairo. «Mubarak se va, nosotros nos quedamos», gritaban los manifestantes determinados a quedar en la plaza hasta la renuncia del presidente.
Los militares que rodeaban la plaza daban la impresión de estar más relajados que al mediodía. El ejército -uno de los pilares, junto a la policía, del régimen autoritario egipcio- dejó claro el lunes que consideraba «legítimas» las reivindicaciones del pueblo y anunció que no recurriría a la fuerza contra los manifestantes.
Un comité de fuerzas opositoras afirmó que rechazaba cualquier negociación mientras Mubarak permaneciera en el poder.
La oposición reúne a fuerzas políticas con ideologías dispares, desde la oposición laica a la islamista, pasando por una nebulosa de jóvenes cibernautas que desencadenaron el movimiento. El apagón tecnológico, que dejó a los ciudadanos sin Internet y sin mensajes de texto, seguía ayer en Egipto.
El ex diplomático Mohamed ElBaradei, que se está imponiendo como uno de los referentes de esa coalición y que se ofreció a liderar un gobierno de transición, instó a Mubarak a abandonar el poder «a más tardar el viernes», en declaraciones a la televisión Al Arabiya.
Los Hermanos Musulmanes, el grupo de oposición más influyente del país, que al principio no apoyó la revuelta, llamó ayer a seguir con las manifestaciones hasta que el régimen se desplome.
Uruguayos: 15 salen de El Cairo; dos no aparecen
Los 14 turistas uruguayos que están varados en El Cairo, junto con un compatriota que estaba ilegal en España y había viajado a Egipto, donde permanece detenido en el aeropuerto de la capital, se embarcarán hoy para salir del país que vive, desde hace una semana, un intenso conflicto.
El Cónsul de Uruguay en Egipto, César Soares de Lima, dijo ayer a El País que el detenido tiene 30 años y que viajó a El Cairo desde España, donde estaba ilegal. Cuando quiso volver a ese país, el aeropuerto de Madrid lo «rebotó» a Egipto, donde permanece custodiado por la policía.
«La idea era que se fuera hoy (por ayer); hiciera escala en Roma y luego partiera hacia Argentina. Pero no lo dejaron embarcar porque tiene que volver en un vuelo de la misma compañía con la que pretendió regresar a España. Esto lo hará mañana (por hoy) a las 9.45. Tiene una escala en Madrid y luego va hacia Buenos Aires», explicó Soares de Lima. El Cónsul agregó que estuvo «todo el día» con el uruguayo y que también le llevó algo de comer.
«Aunque la situación es difícil, él está tranquilo», añadió. El joven visita esporádicamente Uruguay, donde vive su padre, pero ha pasado la mayoría de su vida en Paraguay, país en el que nació y donde reside su madre. «No vivió más de dos años en Uruguay, pero visita a veces el país», aclaró el Cónsul.
En tanto, María Espinosa (63) y su hijo Fernando Reich (30), que pasaron sus vacaciones encerrados en un hotel egipcio, entre el ruido de las balas y viendo por la ventana autos prendidos fuego por los disturbios y personas armadas con palos, viajarán a la una de la tarde de hoy hacia Montevideo. También harán escala en el aeropuerto de Madrid.
«Les ofrecimos volver a un hotel, pero ellos prefieren, por seguridad, quedarse en el aeropuerto», dijo el Cónsul, que ayer permaneció hasta horas de la tarde allí. «Recién me voy ahora (a las 19 horas), lo que no es lo más recomendable», señaló. El toque de queda en Egipto, decretado la semana pasada por Mubarak, comienza a las 15.
Otros doce uruguayos, que estaban en Hurgado y llegaron ayer a El Cairo, también partirán hoy desde el aeropuerto de esta última ciudad.
En tanto, dos uruguayos que residen en Egipto aún no pudieron ser ubicados por la Embajada. «Llamamos a sus teléfonos celulares pero cambiaron los números. Quienes atienden ni siquiera los conocen», explicó el Cónsul. Uno de ellos es un religioso que dicta clases en El Cairo y viaja regularmente por la región, y la otra es una mujer que está casada con un egipcio.
Militares entre la espada y la pared
El Cairo | El Ejército egipcio, pilar del régimen, se hallaba ayer en una difícil posición entre una muchedumbre contra la que prometió no disparar y el presidente Hosni Mubarak, del que se distanció sin llegar a abandonarlo totalmente, indicaron expertos.
Si llegan a abandonar completamente al mandatario, los militares podrían poner en peligro un sistema del que son los garantes y que les otorga ventajas políticas y económicas.
Una represión sangrienta contra una muchedumbre que, hasta el momento, aplaudió a los tanques y aclamó a los soldados, acabaría con la imagen positiva de una institución que goza del respeto de la población, al contrario de la policía. Además, en la situación actual, la represión quizá no logre restablecer el orden.
Ante una situación tan inestable, numerosos países le pidieron moderación. Así, Estados Unidos mandó un emisario a El Cairo, el ex embajador en Egipto Frank Wisner, y la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) envió una carta al ministro de Defensa, el mariscal Mohamed Husein Tantaui, para pedirle que las fuerzas armadas actúen con «moderación».
Para HRW, lograr una «transición pacífica hacia la democracia» constituye una «responsabilidad histórica» del ejército egipcio.
Según Tewfik Aclimandos, especialista de Egipto en el Collège de France, en la situación actual, «todo depende del ejército», el cual, pese a apoyar a Mubarak, «tampoco quiere disparar contra la muchedumbre».
El ejército ocupa un lugar de primer plano en lo que está sucediendo desde que Mubarak, quien es general de la fuerza aérea, pidió a los militares que intervinieran para secundar a la policía, que ya no lograba mantener el orden, y dio mayores poderes a los militares, nombrando a dos generales, Omar Suleimán y Ahmed Shafiq, vicepresidente y primer ministro.
El lunes por la noche, el ejército se dirigió al «gran pueblo de Egipto», juzgó «legítimas» sus reivindicaciones y aseguró que «no recurrirá al uso de la fuerza», distanciándose así de Mubarak, pero sin aclarar a qué reivindicaciones se refería.
Para sortear estos escollos, los militares podrían apoyar «una transición organizada por el régimen», como quiere Mubarak, para lograr conciliar la estabilidad del país con la apertura política, estima por su parte Eliyah Zarwan, del International Crisis Group. AFP
Mubarak se niega a dimitir, pero renuncia a una nueva reelección
02/Feb/2011
El País